lunes, junio 04, 2007

poemas desde la carcel (o de la carcel...)

Bueno, este post es un poco extraño...
todo empezó ayer... en la esquinita (calle maría... qué nombre eh!) las 12 de la noche de un domingo, esta calle descansa del ajetreo de toda una semana... la que cuando podemos sentarnos en nuestro "descansito" hay un flujo de hormigas que vuelven a sus casas, a veces cansados, a veces con la familia, a veces conocidos, a veces gente solitaria pensando en qué pasará mañana... mientras nosotros nos construimos nuestros castillos encima de las pocas nubes que puede generar un cielo en un junio armado de calor...
Pero en esa noche de domingo, solitaria, se acercó al otro extremo de la acera, cerca de unas escaleras de acceso a un colegio humilde que expresa la precaria situación de hace 30 años, un drogodependiente que acababa de meterse su última dosis del fin de semana.
Sentóse en el escalón como un no-muerto, como si no pudiera mantenerse en pie y necesitara ese apoyo para tener un mínimo de integridad física, como si lo que realmente buscara fuese un apoyo en su vida, un "algo" por lo que luchar, encontrar su razón de vida...
Errante en el escalón, tambaleándose lentamente, controlado con limitaciones su equilibrio, comenzó a susurrar. Al principio parecía unos llantos, algo que se arrepintió en su vida anterior, en la que perdió gracias a esos círculos, a su droga, a su capacidad nula de evadirse por su propio pié, el verdadero motivo de la muerte de su anterior vida.
Pero... mis oídos escucharon atentamente... era un llanto, sí, pero no un mero llanto. Era un llanto susurrado y recitado desde el corazón, desde la única vía para escaparse de esa cárcel que su cuerpo y que él mismo se había construido...
Un poema. Un poema construido en una cárcel, un poema bastardo.Un poema que le lleve a la libertad...
Un poema de la cárcel.


En el mezquino lecho
de cárcel solitaria
fiebre lenta
y voraz
me consumía,
cuando sordo a mis quejas
rayaba apenas en las altas rejas
el perezoso albor de nuevo día.

De plantas cautelosas
el insólito rumor hiere mi oído;
los vacilantes ojos
los clavo en la ruda puerta
aterrorizado.

Del súbito crujir de sus cerrojos
y del repugnante gesto
de los fieros guardianes
que con bastón en mano
se acercan
al recuento diario
con sádica expresión.

Esta morada indigna,
que tu respeto y virtud deshonra
osas pisar
amada mía
ángel consolador, doncella amada.

¡Oh triunfo!
¡Oh gloria!
¡Oh celestial momento!

Bella es tu juventud en sus albores
como en campo de rosas del oriente
tu mirada vivaz es de paloma
que despierta en mi alma
un ansia ardiente
de adoración perpetua.

Libertad preciosa
lágrimas que se pierden
en la suavidad de mi piel
amargas y dulces
como el amanecer
de un día lluvioso.

Soy como un velero en la tormenta
incapaz de avanzar
frágil y desconocido es mi destino
la soledad que inunda mi alma.

Náufrago sobreviviente
en una playa desierta.
Sé que existo,
sin embargo no tengo vida.

El vacío como un huracán
arrasó ilusiones, sonrisas
los suspiros con olor a miel
y fruta fresca.

¿Qué es la muerte sino la ausencia de dolor?


John Jairo



pd: llevo toda la mañana buscando el poema que recitó esta pobre alma... no lo he encontrado, pero lo encontraré, es mucho más triste que este ejemplo, mucho más real.


Que paseis una buena semana

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bufff, me ha parecido precioso, muy duro, y más aún por saber que es real, pero no deja de ser precioso...

Hoy no estoy para leer muchas cosas de estas... es un día sensiblón en el que todos os habéis puesto de acuerdo para darme alguna noticia, alguna canción o alguna actualización pa que llore un poquito, pos no... no pienso soltar lágrima!!! jejejeje

un beso enorme primor
sabes que te queeero




**Lú**

**Lú** dijo...

nene, tanto viajr y no actualizas, si es que...